¿En qué consiste el duelo por ruptura de pareja?

El duelo es el proceso producido por la experiencia de una pérdida y consiste en la asimilación y aceptación de ésta. Se suele utilizar el término en la pérdida de un ser querido por fallecimiento. Sin embargo, el proceso de duelo se puede extrapolar a otro tipo de pérdidas como por ejemplo: una ruptura de pareja, un despido, pérdida de la salud, la pérdida de tu casa, etc.

Duelo significa “dolor” y por ello el proceso de duelo terminaría siendo como el “paso por el dolor” ya sea en una pérdida o por situaciones dolorosas que experimentamos en nuestra vida que nos cuesta asimilar. Hay que ordenar y experimentar sentimientos que aunque al principio queremos evitar, es importante vivirlos, ya que nos ayudaran a aceptar ese hecho mucho mejor.

Hoy en día, vivimos en una sociedad de la eterna felicidad. El dolor y el sufrimiento son malos y expresar sentimientos y emociones negativas no está bien visto. En ruptura de pareja pasa exactamente lo mismo. Cuando nos dejan, la sensación de mareo y vacío es indescriptible. Y negar toda esa oleada de sentimientos negativos harán que el proceso de duelo no comience y el problema se enquiste.

Si bien es cierto, existen tipos de sufrimiento que no son útiles. Pensamientos y creencias que nos hacen  magnificar el problema o poner problemas donde no los hay. Vivimos continuamente interpretando lo que nos pasa y según esas interpretaciones así nos sentimos.

Ahora bien, hay un sufrimiento, un tipo de dolor que es necesario vivir. No es negativo porque tiene una función y es que logremos sentir y vivir ciertos acontecimientos, para poder enfrentarnos a ellos, asimilarlos y pasar página. Estar tristes tiene una función. Y es cierto que a nadie le apetece estar así, pero nos ayuda a mirarnos a nosotros mismos. El cuerpo nos pide que le rindamos respeto, que lo cuidemos, que hagamos de esa situación una oportunidad para la introspección y favorecer así los cambios necesarios. Es como si nos pidiese que paremos. Nos obliga a parar. A aislarnos. A llorar y patalear. Y ese resultado, que debería ser de duración determinada, si omitimos ese “parar” y evitamos esa tristeza que nos invade, es posible que a la larga, se acabe convirtiendo en tristeza continua y que ni nosotrxs mismxs sepamos ni el motivo ni el porqué estamos así.

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Cuando nuestra pareja decide abandonar la relación y sobre todo cuando se ha vivido mucho tiempo juntos e incluso hay niñxs de por medio, el salir reforzado y re-inventarse puede ser muy difícil de asimilar en un principio. En consulta explico toda esta oleada de emociones que nos impiden comer, dormir e incluso tener ganas de vivir.

Me refiero a que pedir ayuda es una de las mejores estrategias de afrontamiento. Sí, así es. Es el primer paso para vivir este momento que te abruma de una manera ordenada y controlada. No estoy diciendo que yendo al psicólogo se acabarán esos momentos de soledad y angustia…Nada más lejos de la realidad. Habrá peores momentos y el saber eso, es posible que cuando los estés viviendo, sepas dejarte llevar, “parar”, “expresar”, conocer lo que te está ocurriendo pudiendo así evitar conductas de las que luego nos podríamos arrepentir como emborracharnos, acostarnos con otras personas sin importar nombres y apellidos, aislarnos completamente de los amigos y familia…y un largo etcétera.

LAS FASES DEL DUELO EN LA RUPTURA DE PAREJA

En una ruptura de pareja como en la pérdida de un ser querido, pérdida del empleo o cualquier pérdida importante para nosotros, solemos pasar por unas etapas o fases que pueden ser más o menos largas dependiendo de la persona y del motivo mismamente. Ese proceso, ese camino, es lo que llamamos “duelo” o y lo que comúnmente se suele denominar “pasar página”.

Por supuesto, en las rupturas de pareja, este proceso será completamente individualizado y muy diferente de unas personas a otras. Es por ello que debemos evitar dar consejos a aquella persona que lo esté pasado mal diciéndole lo que hiciste para sentirte mejor. Es un error porque la persona que sufre, os aseguro que le importa un bledo lo que hiciste tú. Está mal y punto. Y a no ser que te pida consejo, es mejor estar ahí y escuchar si quiere hablar. Cada proceso de duelo puede ser diferente porque depende de:

  • Quien finaliza la relación (no es lo mismo dejar, que ser dejado)
  • El motivo de la ruptura (no es lo mismo el hecho de dejar de querer a alguien que si hay otra persona de por medio y ha habido una infidelidad).
  • El modo en cómo acaba la relación (si la persona se marcha sin dar explicaciones o se abandona de una forma consensuada y ambas partes están de acuerdo o si es por una pelea)
  • El impacto vital (hijos en común, redes de apoyo, sostén económico, amistades, etc.)
  • Características de la relación (años de convivencia, compromiso, …)
  • Características personales (no es lo mismo tener 25 años que 50, si es el primer desengaño amoroso o ya van varios, …)
  • Y el después (cómo se comporta la pareja, si os seguís viendo, hay llamadas telefónicas, redes sociales, amigos en común, o desaparece de tu vida sin dejar rastro).

Según el modelo de las fases de duelo de la autora Kübler Ross (1969): son la negación (no me lo creo), ira (no es justo), negociación, depresión (dolor de la pérdida)  y aceptación (ya no duele tanto)

En ruptura de pareja se suelen vivir estas etapas que pueden experimentarse todas a la vez o saltarse alguna:

  • No puede ser (incredulidad, ¿cómo es posible?,…). Esta es la fase que corresponde con la negación. Con el shock inicial.
  • Insensibilidad. Muchas veces, personas que dicen no sentir nada. No transmiten ninguna emoción. Y es curioso porque es imposible no sentir. Hablan de ello como si no fuera con ellas. Como se le hubiera pasado a otra persona. Manifiestan un talante frío y calculador. Algo raro.
  • Tristeza. Es el momento de sentir el dolor. Cuando asimilas que está pasando de verdad. Comienzas a llorar desconsoladamente y sientes un vacío muy grande.
  • Miedo, angustia, culpa (aislamiento). Puede que esa sensación de vacío te haga revisar todas las fotografías, que hagas un repaso mentalmente de todos los acontecimientos vividos, como si fueras rebobinando la película para ver dónde estuvo el error. No haberlo visto antes. Esa angustia de querer saber dónde cometimos el error puede ser un infierno. Miedo a lo desconocido.
  • Ira (se va a enterar… sentimientos de venganza). A veces aparece el rencor. Esa sensación de rabia interna de querer hacerle daño. Un enfado nos invade completamente. Es una de las fases más peligrosas y es motivo de muchas consultas.
  • Necesidad de salir, descontrolarse...Es posible que intercalando la tristeza y la rabia a la vez, en momentos de lucidez, sintamos la necesidad de vivir a tope. Es cuando nos vamos a la peluquería a cortarnos el pelo, hacemos alguna locura, bebemos más de la cuenta,.. Es la necesidad de subirnos la autoestima. Sobre todo para los que han sido dejados. Tener la necesidad de ligar a toda costa para vernos mejor.
  • Nostalgia. Es una vuelta a la tristeza. No es una emoción tan intensa. Es el momento de echar de menos.
  • Serenidad, necesidad de estar mejor. Aquí la persona ya empieza a querer a estar bien. Ya le apetece salir con amigos y disfrutar. E incluso ligar y buscar nueva pareja. Aquí puede haber la necesidad de cambiarse de domicilio, comprar muebles nuevos, pintar, … hacer cosas para sentirse renovado.
  • Aceptación. El camino está hecho. Y el proceso de duelo concluye. Las personas se ven fuertes y capaces de ver los recuerdos de forma positiva y con la visión puesta en ellxs y en su futuro.

Esto es simplemente una guía para que aquellas personas que se encuentren en esta situación, sepan ponerle palabras a lo que sienten. No todas las personas pasan por lo mismo y no todas pueden sentir las mismas etapas.

Aún así siempre recomiendo, sobre todo al principio, que se permitan sentir. El cualquier momento, el dolor aparece. Y puede que te acuestes motivadx  pensando en que el trabajo al día siguiente ayudará a no pensar, y sin embargo, conforme van pasando los días vas sintiéndote peor.

5 claves para superar la ruptura de pareja en los primeros días

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  1. Abandona las redes sociales. ¿Eres de esas personas necesita saber de todo de todos? Es posible que saber de tu expareja no sea una muy buena forma de ayudarte. ¡Ojo! el hecho de salir una temporada de la red, no significa que dejes de ver a nadie. En consulta suelo ver que estamos enganchadísimos al facebook, al instagram y twiter… ¿qué tal si volvemos a llamar a ese amigo o amiga que nos hace reír y nos hace pasar un buen rato? Rodéate de personas que te quieran.
  2. Permítete sufrir. Siente el dolor, llora, patalea, duerme 15 horas, come o no…y ponle fecha de caducidad. Sí, ponte un horario para pasarlo mal. Pero no te regodees… ponte límites.
  3. Es el momento de pensar más en ti. Puedes ver esa peli que tanto te apetecía ver. Haz deporte. Tu cerebro lo agradecerá porque las endorfinas que producirás, harán que tu cuerpo esté relajado y te ayude a dormir mejor.
  4. Abandona el rol de víctima. No eres la única persona que ha sido abandonada en algún momento de su vidas. Regodearte y ser monotema cuando estás con amigos y/o familiares harán que tiendan a evitarte y sientas que nadie te comprende. Busca ayuda profesional si necesitas expresar y pasar el proceso de duelo de la mejor manera posible.
  5. Sé agradecido/a. Entiendo que en tu situación no te apetezca ni levantar la cabeza a tu vecina de enfrente. Sin embargo, las personas que te rodean no tienen la culpa de tu situación. Sonríe. Da las gracias. No sabes lo que las personas te pueden aportar sólo con una sonrisa. Aunque por dentro estés queriendo meterte en la cama y no despertar nunca, el salir, sonreír y intentar hacer de tu día a día algo más agradable depende de tí y de verdad, a veces cuesta tan poco…

Pedir ayuda es una manera de pasar este proceso de una manera más sana, más inteligente y quizás, un día, te veas sonriendo por algo que de verdad te hace gracia porque sí, y no pensarás que no te mereces estar bien tan pronto. Date tiempo. Cuídate. Y busca refugio en aquello que de verdad te hace sentir vivo/a.

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