Cuando una mujer queda embarazada, se producen numerosos cambios no solamente físicos, si no también en su manera de pensar, de actuar…etc. Un sinfín  de emociones y  nuevas sensaciones que cambian paralelamente ante la nueva etapa que se avecina.

Siendo ya mamás, algunas de las personas que me piden asesoramiento o me hacen preguntas más personales, me transmiten su malestar por no saber cómo manejar ciertas situaciones que les han pasado en los primeros meses postparto.

Las palabras de ellas expresan culpabilidad, cansancio y mucha frustración. Ellos sienten también mucha frustración;  a veces ira y sobre todo impaciencia al ver que la cuarentena ya ha pasado y su amada pareja sigue rechazándolos. Me encantaría ayudaros, de verdad, y es por ello que os propongo lecturas, información acerca de lo que pasa biológicamente en el cuerpo de la mujer y sobre todo aprender otra forma de abordar vuestra sexualidad.

La sexualidad es una parte intrínseca de los seres humanos. Somos seres sexuados y como tal, tenemos necesidades básicas. Los varones, viven la maternidad de otro modo y si hay un buen vínculo y una buena comunicación sexual antes de la llegada del bebé, no tiene por qué acarrear malestar. Conocernos a nosotros mismos y tener una buena predisposición hacia los nuevos cambios emocionales, hormonales y organizacionales es primordial. Nuestra comunicación sexual es importantísima en la crianza. Habrá que saber cuales son nuestras  creencias  sobre la sexualidad, habrá que  preguntarnos si esos pensamientos nos están bloqueando para avanzar.

Después de los dolores post-parto y pasar la cuarentena, poco a poco nos vamos aceptando y vamos pillando el truco a esto de la crianza. Comenzamos a “tener rutinas” y eso de la sexualidad vuelve a estar presente, bien porque volvemos a desearla o bien porque nos lo demanda nuestra pareja. Muchas mujeres aceptan como norma, que durante los primeros meses y sobre todo si eres mujer lactante, que el deseo sexual es nulo. Lo admitimos como cierto, sin preguntarnos que quizás, cada mujer necesita vivir su propia sexualidad.Para ello hace falta conocerse muy muy bien.

Si bien es cierto, la pérdida de deseo sexual tiene una explicación:

Biológica: tras el puerperio  se produce un descenso  de las hormonas: estrógenos y progesterona. Además, por la secreción de la leche materna, aparece un aumento de la Prolactina, hormona que inhibe el deseo sexual.

Evolutiva: Cuando estamos inmersos en la crianza, la mujer no está para nadie. Sólo para alimentar a su bebé y darle toda la seguridad necesaria para que crezca fuerte y sano. ¿Cómo vamos a pensar en sexo? Es así, que negamos nuestra sexualidad poniendo excusas, diciendo que estamos cansadas, que no dormimos bien, y ni se nos ocurre plantearnos dejarnos llevar. Cuando en realidad, el sexo puede ser una de las mejores formas de relajarse y así olvidarse un poco del rol de madre.

Moral: Ser una buena madre, consiste en rechazar las conductas libidinosas, porque ser una madre “sensata”, es negar nuestra sexualidad. “Ya no somos mujeres, somos madres”. Desgraciadamente nuestra educación judeo-cristiana está tan interiorizada en nuestro día a día, que más que bien, nos hace sentir culpables. Insisto, somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos.

Predisponente: La mujer niega su sexualidad, atribuyendo esta manera de actuar al hecho de “ser madre 24 horas”. Es imposible pensar en sexo.

Quizás toda esta mezcolanza de variables hace que aparezca nuestra falta de deseo. Y aún así, hay mujeres que no sienten para nada una falta de deseo y su predisposición hacia su sexualidad es buena, aceptando los tiempos y sobre todo aprendiendo de sus cambios y de lo que es bueno para ellas.

Dicho esto, a los varones, os debo decir que la sexualidad ya no será como antes. (A ver, me explico, vosotros queréis sexo desenfrenado, salvaje y en cualquier momento una vez han pasado los primeros meses).

Vuestras dudas: (ejemplos): ¿Cuando es recomendable practicar sexo coital? ¿Por qué ya no le apetece un aquí te pillo y aquí te mato? No se ve sexy, cuando a mí me pone mogollón, ¿Qué puedo hacer para que ella lo vea también? La veo mejor que nunca, esos pechos puuuf me encantaría que se quedara así…Está siempre cansada, la verdad es que por las noches no dormimos muy bien… pero yo me encargo de otras cosas durante el día para que ella no se cargue demasiado…y aún así, me rechaza…se me está haciendo eterno esto de la crianza…

Tantas y tantas otras dudas que me transmitís,.. es por ello, que conocer los cambios en la mujer y aprender los tiempos y la capacidad de amar de formas diferentes, conseguiréis una sexualidad plena desde el minuto 1 que estéis con vuestro bebé en casa. Nuestra capacidad de transmitir placer es infinita. Está en nuestras manos aprender a desarrollarlo. Recordar que el placer reside en el cerebro, si negamos una de las formas más básicas de bienestar que poseemos los seres humanos, es por bien seguro, que sufráis, ambos.

Mensaje para las recién mamás: Por favor hacer caso a vuestrxs matronxs y ejercitar vuestro suelo pélvico una vez os hayáis recuperado tanto de los puntos de la episiotomía (el cortecito que te hacen en la parte más atrás de la entrada de la vagina de dudosa práctica desde mi punto de vista, pero de eso no me meto ahora)  como del dolor dentro de la vagina. Con los archiconocidos ejercicios de Kegel para fortalecer toda la musculatura pélvica (músculos pubococcígeos). Evitareis así malestar en vuestras relaciones sexuales posteriores y la incontinencia urinaria. Cuando estéis totalmente recuperadas, podéis utilizar las bolas chinas. Os ayudarán muchísimo.

Este es un mensaje para ambos miembros de la pareja: Trabajar vuestra sexualidad desde lo más básico, que es trabajar la seducción y el erotismo cada día. Expresar afecto, Te quieros a diario, comunicación honesta y sincera, con cariño e  intentar nuevas maneras de daros placer, utilizar lubricantes, aceites de masaje, utilizar las miradas, los abrazos, … El sexo salvaje llegará. Os lo aseguro. Sin embargo, mientras tanto, hacerle hueco a la mente. Cultivadla. Y conseguiréis que vuestra unión sea inquebrantable.

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