De acuerdo con Pla (2012), aproximadamente un 45% de las personas que viven en países desarrollados tendrá una disfunción sexual en algún momento de su vida. Pero, ¿qué son las disfunciones sexuales?

Las disfunciones sexuales ocurren cuando los procesos eróticos de la respuesta sexual resultan no deseables para el individuo o para el grupo social, y se presentan de forma persistente.

A su vez, la respuesta sexual se compone de distintas fases: el deseo, la excitación, la meseta, el orgasmo y la resolución. Así pues, una disfunción sexual se da cuando no se produce alguna de estas fases o cuando se produce de manera parcial, lo cual puede presentarse tanto en hombres como mujeres.

Disfunciones sexuales femeninas

Conocemos como disfunciones sexuales femeninas a aquellas que ocurren en las mujeres. Aunque pudieran parecer un fenómeno poco común, en realidad se calcula que entre el 35% y el 60% de las mujeres presenta una disfunción sexual en algún momento de su vida.

Las que se presentan com mayor frecuencia son el poco interés en el sexo y la dificultad para excitarse. También son comunes la dispareunia y el vaginismo, aunque en menor medida que los primeros.

Falta de deseo sexual en la mujer (deseo sexual hipoactivo)

Como su nombre lo indica, la falta de deseo sexual se da cuando una persona no presenta interés o motivación por realizar prácticas sexuales o por iniciar un encuentro sexual. También es común que no presente fantasías sexuales.

Cuando esto ocurre de manera persistente o recurrente, afectando significativamente a la persona y sus relaciones interpersonales, se conoce como un trastorno del deseo sexual hipoactivo. Aunque puede presentarse tanto en mujeres como en hombres, es más común en mujeres.

Está situación puede haberse presentado durante toda la vida o bien puede haberse adquirido en algún momento puntual. También puede manifestarse en todo momento o sólo en situaciones concretas. Las causas pueden ser mayoritariamente psicológicas, mayoritariamente orgánicas o mixtas.

1. Dispareunia

La dispareunia es una de las disfunciones sexuales caracterizadas por la experiencia de dolor en la zona genital antes, durante o después de coito. Cuando se presenta en mujeres, este dolor se presenta en la entrada de la vagina o bien en el clítoris y las paredes vaginales. También puede presentarse comezón, ardor o escozor.

Naturalmente, este dolor provoca un rechazo a determinadas actividades sexuales, como el coito. La causa de la dispareunia puede ser física, aunque en su gran mayoría es de origen psicológico. Se estima que alrededor del 2% de las mujeres desarrolla esta disfunción sexual.

2. Vaginismo

Otra de las disfunciones sexuales caracterizadas por la presencia de dolor en la zona genital es el vaginismo. Se trata de una contracción involuntaria de las paredes del orificio vaginal, lo cual impide la entrada del pene.

Cuando se cierra por completo la vagina hablamos de un vaginismo de tipo grave, mientras que cuando se generan contracciones con dolor pero que no impiden el coito se conoce como vaginismo leve.

El vaginismo es una respuesta involuntaria causada por una necesidad de evitar la penetración. Tiene casi siempre una causa psicológica.

Puede presentarse desde los primeros intentos de penetración (lo que se conoce como vaginismo primario) o a partir de una experiencia sexual traumática o como consecuencia de alguna enfermedad o condición médica (vaginismo secundario).

Disfunciones sexuales masculinas

Las disfunciones sexuales en hombres son menos comunes que en mujeres, aunque siguen siendo altamente probables: alrededor de un 40% de los hombres presenta alguna en algún momento de su vida.

Las más comunes son la eyaculación precoz y los problemas para mantener o lograr una erección, aunque también pueden presentar deseo sexual hipoactivo, trastorno orgásmico y dispareunia.

1. Falta de erección (disfunción eréctil)

La disfunción eréctil es la dificultad persistente para iniciar o mantener una erección que sea suficiente para mantener relaciones sexuales satisfactorias. Puede tener una causa orgánica aunque también puede ser de causa psicógena.

Aunque tradicionalmente era conocida como “impotencia sexual”, es recomendable utilizar el término “disfunción eréctil” ya que resulta más específico y menos peyorativo que “impotencia”.

Algunos de los tratamientos más eficaces para la disfunción eréctil son la terapia farmacológica y también la psicoterapia (tanto individual como en pareja), cuyo principal objetivo es disminuir la ansiedad que genera la falta de erección.

2. Eyaculación precoz

La eyaculación precoz es cuando, de manera recurrente, la persona llega al orgasmo y eyacula ante la mínima estimulación sexual o al menos antes del momento que la misma persona desea.

Suele ocurrir justo antes o inmediatamente después de iniciar la penetración, aunque esto puede variar. Hay quienes la presentan al ver a su pareja desnudarse o ante otro tipo de estimulaciones.

Las consecuencias principales de la eyaculación precoz son la ansiedad y la frustración, así como la sensación de poco control sobre el propio desempeño sexual. Esta es una de las disfunciones sexuales más comunes en los hombres: la presentan entre el 15% y el 40%, siendo una de las demandas más frecuentes de la atención sexológica.

Disfunciones sexuales en los DSM IV y 5

Una de las principales formas de clasificar las disfunciones sexuales es la que se encuentra en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por  sus siglas en inglés), cuyas versiones más utilizadas actualmente son la IV y la 5.

Se trata de manuales realizados por la Asociación Americana de Psiquiatría que tienen la función de recopilar información sobre distintas condiciones clínicas. En su cuarta versión, el DSM V divide las disfunciones sexuales de la siguiente forma:

  • Trastorno de la erección en el varón
  • Trastorno orgásmico femenino
  • Eyaculación precoz
  • Trastorno de la excitación sexual en la mujer
  • Deseo sexual hipoactivo
  • Trastorno por aversión al sexo
  • Trastorno orgásmico masculino
  • Dispareunia (dolor a la penetración)
  • Vaginismo
  • Trastorno sexual inducido por sustancias
  • Trastorno sexual debido a enfermedad médica

Por su parte, la versión número 5 de este manual incorpora algunos cambios: las disfunciones sexuales dejan de clasificarse en función de las fases de la respuesta sexual y se pone más énfasis en la duración y la gravedad de la disfunción.

Además, debido a la poca prevalencia de trastorno de aversión al sexo, éste desaparece de la clasificación general de las disfunciones sexuales. En el mismo sentido, la dispareunia y el vaginismo se fusionan en un solo trastorno llamado “trastorno de penetración/dolor genital”.

En cualquier caso, es importante saber que estos manuales son orientativos y, si bien pueden dar pautas sobre cómo abordar algunas situaciones, la mayoría de éstas no se agotan en las descripciones psiquiátricas.

Principales causas de las disfunciones sexuales

Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser muy diversas -desde un mal estado de salud hasta problemas emocionales recurrentes y experiencias sexuales traumáticas previas.

Además, la etiología de las disfunciones sexuales puede estar relacionada con el estado psicológico, por ejemplo la depresión y la medicación asociada, o bien con elementos orgánicos derivados de enfermedades crónicas.

Así como su definición, la prevalencia de las disfunciones sexuales varía en gran medida en función del género. Así, en los hombres el problema sexual más común es la eyaculación precoz y en las mujeres la inhibición de deseo.

Tratamiento psicológico de las disfunciones sexuales

Lejos de lo que podría ser la creencia popular sobre sesiones largas que ocurren en un periodo de tiempo muy prolongado, la terapia sexual está basada en estrategias puntuales con distintos fines.

Por ejemplo, el psicólogo Francisco Cabello (2008) nos explica que la terapia sexual sirve para lo siguiente:

  • Tratar la disfunción eréctil cuya causa sea de origen psicológico
  • Optimizar los tratamientos farmacológicos (en caso de que la disfunción tenga una causa orgánica)
  • Adecuar la respuesta sexual cuando los tratamientos farmacológicos no han tenido efecto
  • Adaptar la respuesta sexual en el caso de que la disfunción esté provocada por enfermedades crónicas

Principales modelos de terapia

Pero, ¿cómo se lleva a cabo todo lo anterior? Han sido muchos los modelos y las técnicas desarrolladas por especialistas en psicología y sexología para hacer frente a las disfunciones sexuales. Entre los más utilizados se encuentran:

  • Modelo Masters y Johnson
  • Modelo Kaplan
  • Modelo Zwang
  • Modelo de Hawton
  • Modelo Integrado de Intervención en Terapia Sexual: EPITEX (siglas de Eduación, Permiso, Indicaciones, Terapia Sexual)
  • Modelo cognitivo conductual
  • Autoayuda mediante la lectura
  • Terapias de grupo
  • Terapia de biorretroalimentación
  • Terapia de crecimiento erótico
  • Técnica de parada y arranque
  • Concienciación sensorial
  • Actividades sexuales graduadas

Algunos de estos modelos pueden tener más eficacia que otros, lo cual depende en gran medida de las necesidades de la persona. En cualquier caso, siempre es bueno acercarse a un profesional.

Referencias bibliográficas:

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  • Echeburúa, E., Salaberría, K. y Cruz-Sáez, M. (2014). Aportaciones y limitaciones del DSM-5 desde la Psicología Clínica. Ter Psicol, 32(1): 65-74.
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